
Kanye West y la moda: la caída de un imperio
Luego de 7 años de alianza comercial, Adidas comunicó que dejará de producir la línea Yeezy de manera inmediata, cerrando el acuerdo con el rapero norteamericano a raíz de sus polémicos dichos antisemitas. Este hecho trascendental podría marcar el fin de la influencia actual de Kanye West en el mundo de la moda.
Es secreto a voces que el mundo de la moda a menudo se vuelve un fetiche para artistas y celebridades que se autocomplacen de haber alcanzado la cima de sus carreras. La obsesión de Kanye West por conquistar el mundo de la moda y convertirse en su dictador supremo no solo lo ha llevado a enfrascarse en polémicas de todo tipo, sino también a construir un discurso mesiánico que dista completamente del devenir histórico que ha estado teniendo la moda.
Fue en 2004 que Kanye West comenzó a tener repercusión como artista con voz propia y un relato personal marcado por analogías cristianas entremezcladas con declaraciones de alto contenido ególatra. Efectivamente, Kanye se posicionó rápidamente en la cima del rap con su primer álbum “The College Dropout” y desde ahí, solo le restaba seguir escalando posiciones ya no solamente desde la música, sino desde una corrosiva ambición por convertirse en el influencer original de la cultura popular del antropoceno.

Para Kanye la visualidad de la moda fue siempre parte de sus obsesiones. Una vez que estableció Donda, su oficina creativa, buscó incansablemente desarrollar ideas que lo llevaran a posicionarse dentro de este mundo. Fue así como talentos de la talla de Virgil Abloh se cruzaron en su camino y, gracias al poder social que Kanye ofrecía en sus círculos cercanos, lograron trascender. La amistad de Kanye con Virgil fue en gran medida motivada por el ánimo de revolucionar la moda desde el streetwear, instalando la estética urbana en lo que West declaraba como “una revolucionaria mejora del gusto”. De esta manera, el rapero norteamericano tenía la convicción de instalarse como el reinventor del dandismo desde la cultura del rap y el afrofuturismo. Tanto así, que su bochornosa campaña presidencial de 2020 tuvo como parte de su discurso político el estatizar compañías como GAP y Nike para poder producir el uniforme de la “Nueva América”.
Pero fue Virgil Abloh quien logró desarrollar una filosofía de diseño democratizante que realmente cambió el juego de la moda con un discurso propio. La aparición de Off-White y su arrollador éxito, convirtieron a Virgil en el director creativo de la división masculina de Louis Vuitton, dejando a Kanye con un sabor amargo. Antes del fallecimiento de Virgil en noviembre de 2021, West había estallado en envidia con críticas despiadadas acerca del trabajo de su amigo, lo que llevó a romper esta histórica amistad.
En paralelo, Kanye cosechaba notoriedad desde su propia trinchera creativa. La aparición de Yeezy -la marca de Kanye apoyada por Adidas- el año 2015 devolvió la atención de la prensa especializada sobre la entonces alicaída popularidad de la Semana de la Moda de Nueva York, aunque más que por expectativa, por el morbo en torno a la incursión de Kanye West en la industria de la moda, y más concretamente, en el exigente ready-to-wear de las pasarelas oficiales. La exitosa recepción de la primera colección de Yeezy llevó a Adidas a establecer la alianza como una submarca del gigante alemán, al igual que etiquetas como Y-3 (la marca que Adidas mantiene en alianza con Yohji Yamamoto desde 2003).

Este fue el punto de partida para pensar en Yeezy como el germen de un nuevo imperio de la moda, en el que Adidas era el eje principal. A pesar de las anteriores colaboraciones de Kanye (entre 2007 y 2009 con Nike y Louis Vuitton con el diseño de zapatillas, así como con A.P.E. en 2013) y de su pasantía por Fendi, la validación de sus pares no se hizo esperar y, gracias a la megapopularidad de su entonces esposa Kim Kardashian, figuras como Riccardo Tisci -director creativo de Burberry-, Alexander Wang, Olivier Rousteing -director creativo de Balmain- y Demna Gvasalia -el renovador de Balenciaga- reconocieron a West como el nuevo “rey Midas” de la moda, por lo que las colaboraciones y diálogos creativos con él no se hicieron esperar. Por otro lado, acuerdos importantes como el alcanzado con GAP lo consagraron como una de las marcas más importantes del momento y uno de los clústers creativos en lo que simplemente “había que estar”.
Esta sensación de haber conquistado el mundo de la moda encendió la megalomanía de Kanye West a niveles de autopercibirse como blindado por la industria, lo que llevó al rapero a nuevas perspectivas de alimentar su ego, como el considerar la política como nuevo sitio a conquistar. Sus críticas al movimiento Black Lives Matter y su cercanía con Donald Trump comenzaron a sembrar antagonismos y críticas a su lugar de privilegio alcanzado. Pero, sin duda, el golpe al mentón fue la aparición de Kanye West con una camiseta con la consigna “White Lives Matter” en el desfile de su propia marca. Se trataba de una pasarela repleta de celebridades, dentro de las que se encontraban personajes como John Galliano, Anna Wintour, e incluso Marta Ortega, la CEO de Inditex (el holding de retail que controla Zara). Otro de los presentes era Demna Gvasalia, quien había permitido que el rapero norteamericano abriera el desfile de Balenciaga de primavera-verano 2023 y que, después de esta polémica, editó su presencia de las redes sociales de la marca parisina.
Para entonces, ya era secreto a voces la marginación absoluta de Kanye del mundo de la moda, pero aún Adidas se encontraba “revisando sus políticas” de empresa para decidir si seguirían adelante con Yeezy. Entre tanto, West declaró al dueño del grupo LVMH -Bernard Arnault- como su nuevo archienemigo de la industria de la moda y el lujo. Pero esto aún no terminaba de liquidar su suerte.
Fue el 25 de octubre de 2022 que Kanye West fue oficialmente desautorizado y despojado de su portento. Las polémicas no dejaron de extenderse. Esta vez se trató de dichos antisemitas a raíz del ataque que el rapero hizo al yerno de Donald Trump, Jared Kushner, denunciando que su fortuna dependía de los acuerdos de paz en el Medio Oriente. Estos dichos, realizados a través de las redes sociales, enardecieron los ánimos y levantaron apoyos de grupos nazis. Tras las amenazas realizadas por Kanye a la comunidad judía, su debacle fue inmediata. Primero, CAA -la compañía que lo representa- renunció a gestionar su carrera, luego su equipo legal lo abandonó y, finalmente, Adidas anunció que ponía término inmediato a su alianza estratégica con Yeezy. Cabe recordar que en 2011 Dior despidió a John Galliano por dichos antisemitas, apagando por años la visibilidad de uno de los genios contemporáneos más prolíficos que ha tenido la moda. Haber subestimado esta experiencia previa nos habla de un personaje que no tiene límites y que en varias oportunidades se ha autodenominado líder de una nueva era en la moda.
La salida de Yeezy implica expectación sobre los nuevos pasos de Kanye para volver a levantarse dentro del mundo de la moda con sus propios medios. Sin embargo, contar con el bloqueo de validadores esenciales como la revista Vogue implica redoblar esfuerzos para establecer nuevos paradigmas en una industria que recién vuelve a escribir la historia desde la otredad, y que aún está luchando por hacer de la segunda industria más impactante sobre el planeta un círculo de consumo virtuoso y ético. Si no es reinventar los códigos de la moda a través de Yeezy, ¿cuál será la próxima revolución de Kanye?
November 28, 2022